INVESTIGACIÓN DE UST LOS ÁNGELES

Estudio busca determinar cómo influye la práctica de actividad física regular en la salud cognitiva, mental y el rendimiento académico en universitarios

Diversos estudios han revelado las implicancias positivas que la actividad física y el deporte tienen en la vida de las personas. Ello, porque no sólo permiten controlar y/o mejorar parámetros de salud, sino que también ayudan a disminuir factores de riesgo relacionados con enfermedades cardiovasculares o metabólicas.

Los conocimientos adquiridos gracias a las diversas investigaciones en esta materia han permitido traspasar dicho conocimiento a políticas públicas, ya sea a nivel nacional, a través de los ministerios y subsecretarías, como internacional por medio de la Organización Mundial de la Salud.

Tal escenario generó ciertas directrices en las cuales se podían guiar los programas de actividad física en el mundo y los países podían acogerse a ello, dividiéndolo por rangos etarios. Sin embargo, los lineamientos son muy generales y están orientados a la población en general, no a la población con alguna patología.

Pese a que los estudios realizados permiten tener la certeza de que el ejercicio físico mejora parámetros de la salud, el Académico de Kinesiología y Coordinador de Investigación de Santo Tomás Los Ángeles, Igor Cigarroa, sostuvo que no existe consenso sobre su dosificación. Esto último es lo que, justamente, ha motivado a investigadores a dedicarse a estudiar las dosis más efectivas y seguras del ejercicio para normalizar y controlar parámetros de físicos relacionados con la salud.

Proyecto de Investigación sobre actividad física

En 2017, Santo Tomás Los Ángeles se adjudicó un proyecto de investigación interno con el fin de determinar si el ejercicio físico sistemático y controlado de mediana intensidad puede tener efectos positivos en la salud cognitiva, mental y rendimiento académico de estudiantes universitarios.

Igor Cigarrora, quien lidera este estudio en Santo Tomás, explicó que, ya es conocido el efecto que tiene la actividad física en el control de peso y la disminución de los niveles de grasa, permitiendo mejorar los parámetros metabólicos de la salud de las personas; tales como la normalización de la presión arterial, control de la glicemia y normalización de los lípidos en la sangre.

Sin embargo, “menos conocidos son los efectos que puede tener la actividad física a nivel cognitivo y de salud mental. Ese es el foco de trabajo al cual me estoy dedicando. Es una mirada del ejercicio desde otro punto de vista, buscando efectos integradores en otras áreas que tal vez están menos estudiadas”, comentó el Académico.

 “Queríamos probar a través de un ensayo clínico aleatorizado si la práctica de ejercicio físico controlado y sistemático podía tener efectos positivos en estudiantes universitarios que alteraciones metabólicas en su rendimiento cognitivo, físico, académico”, explicó el Coordinador de Investigación de Santo Tomás Los Ángeles.

La investigación comenzó con una evaluación a los alumnos de la universidad, a través de un control de salud; se midió presión arterial, circunferencia de cintura, glicemia, triglicéridos y colesterol HDL. Quienes tenían al menos tres de estas variables alteradas se diagnosticaban con síndrome metabólico y se les invitaba a participar en el estudio. Los universitarios que deseaban participar ingresaban a un programa de ejercicio que consistía en sesiones de cincuenta minutos, tres veces por semana durante doce semanas.

Antes y después del ejercicio, los especialistas midieron variables de rendimiento cognitivo como test de inteligencia verbal, secuencias viso-motoras e inhibición cognitiva. También se evaluó el rendimiento académico a través de la tasa de aprobación de asignaturas cursadas, nivel de ansiedad, depresión, autoestima, imagen corporal y felicidad.  Además, se evaluó condición física, nivel de actividad física y composición corporal.

“Ahora, están en la etapa de evaluación post ejercicio, para ver los efectos que puedo tener la intervención en todas las variables medidas”, explicó el profesional.

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¿Por qué se abocaron en universitarios con estas características?

El docente explicó que se debió porque es sabido que en las personas con estas características metabólicas están asociados a una mayor prevalencia de sintomatología ansiosa, depresiva y a menor autoimagen y menores puntajes en test que miden rendimiento académico.

Además, es un grupo de riesgo que no ha sido lo suficientemente estudiado. Hasta hace no muchos años era un grupo dejado de lado por los programas de salud y así, muy pocos están enfocados dentro de los planes GES porque son considerados como “saludables”.

Sin embargo, las encuestas no dicen lo mismo. La Encuesta Nacional de Salud y la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario indican que los jóvenes entre 16 y 24 años son el grupo etario que consume la mayor cantidad de azúcares, bebidas gaseosas y la mayor cantidad de carbohidratos. Mientras que la Encuesta Nacional de Actividad Física indicó que son uno de los grupos etarios que menos actividad física realizan.

Además, “tienen altos índices de consumo de alcohol, tienen bastantes factores de riesgos para pensar que son una población vulnerable con probabilidad de generar eventos adversos a su salud en el futuro”, agregó Cigarroa.

Asimismo, sostuvo que son muy pocos los estudios que han evaluado en forma conjunta todas las variables que se midiendo en este grupo de la población.

“Por ahora, no tenemos resultados definitivos porque no hemos terminado las evaluaciones finales, pero los resultados preliminares dan luces que el programa de ejercicio puede impactar positivamente en la salud cognitiva y mental de los estudiantes”, comentó el académico.

Programas de Control de Salud

 Igualmente, agregó que de tener un resultado positivo podrá servir de punto de partida para la instauración de programas de evaluación, intervención y seguimiento en los estudiantes de la universidad.

Actualmente, “en Chile no existen programas de control para los estudiantes de educación superior. Formalmente, ninguna casa de estudios tiene un programa de control de salud; la universidad se encarga de formar académicamente a los alumnos, pero no de formar estudiantes saludables”, puntualizó el docente.

Así, el objetivo a largo plazo del estudio es conocer cómo se encuentran los estudiantes en materia de salud al momento de egresar y en este sentido apuntan a ser los pioneros, dar un paso adelante y, si todo funciona bien, proponer un programa de de evaluación, intervención y seguimiento en los estudiantes universitarios basados en ejercicio y control nutricional.