Director de Tekit: “Hemos sido muy activos en plantear que el uso de tecnología en las aulas requiere de una remirada del rol de los docentes”

A principios del 2015, Jaime Rodríguez asumió como director del Centro de Investigación aplicada en Tecnologías de la Información y la Comunicación para la Educación (TEKIT), uno de los primeros centros creados por la Universidad Santo Tomás.

En 2009 la Universidad Santo Tomás y la empresa chilena de videojuegos ACE Team crearon Kokori, un videojuego desarrollado con el financiamiento de Fondef Conicyt. Durante los años en que estuvo activo este juego, cuyo nombre se traduce a “juego colectivo” en Rapa Nui, se utilizó en más de 70 municipalidades de Chile e incluso, en países como Panamá, dónde se distribuyó en 80 colegios. Además, logró alrededor de 25 mil descargas, la producción de una serie animada exhibida en TVN y premios en el extranjero.

Fue con este proyecto que los investigadores involucrados notaron la necesidad de potenciar el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en la educación. Con este objetivo se creó, también en 2009, el Centro de Investigación aplicada en Tecnologías de la Información y la Comunicación para la Educación (TEKIT) de la Universidad Santo Tomás.

Este centro de investigación, que hoy día tiene casi 8 años de existencia, en un principio se dedicó principalmente a desarrollar proyectos de investigación y desarrollo aplicada de videojuegos para el aprendizaje. Kokori fue su primer proyecto, luego vino Bitwine, un videojuego para la enseñanza de la vitivinicultura, y finalmente Ciclania, que buscaba sensibilizar sobre el cambio climático.

En 2015, se integraron al centro TEKIT Jaime Rodríguez como director del centro y Paola Costa, como investigadora principal. “Cuando nosotros llegamos, lo que quisimos hacer fue diversificar las acciones del centro. Hasta ese momento, TEKIT estaba muy centrado en el desarrollo de productos tecnológicos, pero faltaba mayor vinculación con el sistema escolar, con las comunidades educativas. Profesores, estudiantes, directivos docentes y sostenedores son usuarios de tecnología, pero no aprovechan todo su potencial en el proceso educativo”, cuenta Rodríguez. Y continúa: “También buscamos vincular al centro con instituciones públicas y privadas, formando alianzas para la realización de nuestras acciones. Queremos ser un aporte a la comunidad educativa desde la mirada de la tecnología.”

¿En qué está actualmente Kokori?

Si bien es cierto que el software hoy está disponible en línea, tecnológicamente está obsoleto, pero Kokori sigue siendo uno de los recursos más nombrados y recordados dentro de los proyectos de Tekit. Se podría decir que Kokori ha sido el proyecto más destacado, por su alcance e impacto nacional e internacional. Por eso, estamos viendo formas para conseguir apoyo para hacer una actualización y adaptar el videojuego a los nuevos lenguajes y dispositivos. Queremos ofrecer el videojuego nuevamente en las escuelas, como un contenido valioso y significativo para la enseñanza de las ciencias.

¿Y los demás proyectos?

Bitwine está más avanzado en el proceso de actualización. Se está trabajando con el Grupo Ingco en Colombia y, luego de que se lleve a cabo esta actualización de la plataforma, la idea es que se produzca una transferencia del modelo de formación de Bitwine a otras temáticas, más allá del tema de la producción de vinos.

Ciclania está en la misma situación de Kokori. Ambos se pueden seguir usando y jugando, pero tal como fueron ofertados en su momento, por lo que tecnológica y curricularmente no están actualizados.

El nuevo foco de TEKIT

Para cumplir con los objetivos que Jaime y Paola se propusieron al momento de llegar al centro, el equipo de TEKIT trabaja constantemente con escuelas, en estudios sobre el uso de la tecnología en la educación y asesorías. Dentro de las actividades realizadas actualmente por TEKIT, se encuentran talleres con escuelas rurales de Chile (Escuela Plus) para el uso de la Televisión Digital en el aula, proyecto apoyado por DirecTV. También, trabajan en colaboración con empresas como Samsung e instituciones como la Fundación Sésamo, evaluando el impacto del uso de plataformas tecnológicas en el aula.

“Nuestro foco hoy día es ser un centro que se dedica a la investigación, pero también a la asistencia técnica y la capacitación en tecnologías educativas. Miramos cómo son los estudiantes actuales, cuáles son las demandas y las necesidades de la escuela de hoy y cómo la tecnología puede ayudar a satisfacer esas necesidades”, cuenta el actual director de este centro de investigación.

¿Y cómo puede la tecnología ayudar en el contexto educativo?

La educación tiene una máxima: para que tenga éxito tú tienes que conectar con las emociones, los intereses y las necesidades que tiene el alumno. Si tú no logras conectar con el alumno en esa dimensión va a ser muy difícil que el alumno pueda aprender. Es necesario hacer entender a los alumnos por qué tienen que aprender lo que se está enseñando.

Nosotros lo que proponemos es que las tecnologías en los diferentes niveles y espacios educativos hay que utilizarlas, porque están ahí disponibles, y son una manera concreta de conectar con las necesidades de los estudiantes, de generar motivación, interés y compromiso por el aprendizaje.

¿Cuál diría usted que ha sido el principal aporte de Tekit a la comunidad educativa?

El principal aporte ha sido contribuir a la alfabetización digital de las comunidades educativas. Sobre todo, con los profesores, en el sentido que han podido familiarizarse con la tecnología y aprender a usar recursos educativos digitales con una intencionalidad pedagógica.

También hemos sido muy activos en plantear que el uso de tecnología en las aulas requiere de una remirada del rol de los docentes y los estudiantes. Se requiere también una reorganización de los espacios y de las estrategias didácticas que se utilizan, porque finalmente las tecnologías son un medio, no son un fin. Lo realmente importante es que el estudiante logre un aprendizaje significativo y de calidad, y para ello, las tecnologías por sí solas no bastan, se requiere de una transformación más profunda que debe partir por los actores principales del proceso educativo.

Puede leer más en: Prohibido prohibir: Las razones para prender los celulares en el aula

Uso seguro y responsable de Internet

Además, los investigadores de TEKIT participan activamente en seminarios y charlas. Uno de ellos fue el Seminario Internacional de Internet Segura, desarrollado en conjunto con Universidades de España, Perú, Bolivia y Argentina, donde participaron expertos de los diferentes países, más representantes de las policías nacionales, en el caso de Chile de Carabineros de Chile y la PDI. Otro, fue el V Seminario “Promoción de la salud en la primera y segunda infancia: Un enfoque educativo”, desarrollado en Santo Tomás Viña del Mar este año.

¿Sobre qué temas se dialogó en estos seminarios?

Sensibilizamos a distintos actores respecto de Internet sus riesgos y los cuidados que hay que tener. Aunque los adultos no quieran, los niños y niñas usan Internet en sus casas y en la escuela y los profesores también lo hacen. Todo el mundo usa Internet, pero no todos saben usarlo de manera segura.

Queremos sensibilizar primero para que se entienda que esto es algo que existe y no se puede negar. Tenemos que aprender a convivir con Internet, a ser ciudadanos digitales, saber cuáles son las normas que hay que respetar, cuáles son mis derechos y mis deberes. Para evitar estos problemas que hoy día se escuchan entre los adolescentes sobre grooming o bullying cibernético.

Cuando hicimos el seminario de Internet Segura, justo había pasado este evento de la ballena azul. Hubo muchas preguntas sobre este caso, porque había mucha inquietud en relación con cómo se puede controlar y evitar eso. Pero desde la perspectiva nuestra si bien es cierto uno puede controlar internet, es utópico pensar que uno puede controlar todo. Una de las características de la red es que no tiene administrador, no tiene control, hay libertad en este espacio. Por lo tanto, el énfasis que ponemos va más que en el control, va en la educación, la formación y la autorregulación. No tanto controlar y vigilar lo que el estudiante hace, si no que hacerlo tomar conciencia de lo que hace y de su identidad digital.

¿Qué medidas se pueden tomar para general esa conciencia?

Lo primero es visibilizar este problema, porque creemos que muy poca gente lo tiene visibilizado. Probablemente todos se han creado alguna cuenta de algo en internet, pero nadie se da el tiempo de leer las condiciones y lo que implica en términos de derechos y deberes contar con estas cuentas.

Lo segundo tiene que ver con entregar herramientas a los distintos perfiles de usuarios para manejar ese problema. Vale decir, a los profesores, por ejemplo, entregarles herramientas para que puedan proteger a sus alumnos, y con los estudiantes trabajando con ellos directamente a partir de sus prácticas, realidad y su contexto para que ellos puedan ver que lo que hacen en la red impacta en otras personas y en sus propias vidas. Sin querer muchas veces se impacta a gente cercana, querida. Los padres, por otro lado, también deberían tener conciencia de este problema. Ellos pueden guiar y apoyar en este proceso, pero no controlando, porque es imposible controlar a alguien las 24 horas del día, sino que más bien educando y formando.

¿Qué actividades hacen con los padres?

Con los padres, aprovechamos de entregar información siempre que podemos. Los padres y cuidadores de los niños, niñas y jóvenes deben hacerse cargo de este problema. Los niños no pueden ser huérfanos digitales, no pueden estar solos en la red. Ese acompañamiento no significa necesariamente saber mucho de tecnología, sino que significa enseñar y apoyar en los distintos momentos del desarrollo de los hijos.