Es bien conocido dentro de las personas que trabajan en prescripción de ejercicio, así como también entre las personas que están constantemente investigando los efectos de diferentes modalidades de ejercicio físico, que la concepción de éste para la salud ha cambiado radicalmente durante los últimos años.

Es así como se ha modificado la percepción de que se debía realizar sólo ejercicios de tipo aeróbico o de resistencia para mejorar la salud cardiovascular, y cada vez más se ha demostrado que el ejercicio de fuerza genera adaptaciones que van a la par de lo tradicionalmente expuesto.

De esta manera es que se han aplicado diferentes metodologías bajo distintas denominaciones: ejercicio interválico de alta intensidad o High Intensity Interval Training (HIIT) o High Interval Training (HIT), entrenamiento funcional (FT) o también cross fit. Todas estas metodologías de trabajo tienen características en común: todas trabajan en intervalos de tiempo relativamente cortos de intensidad moderada o alta, utilizando tanto músculos fásicos como posturales y con patrones de movimiento de tipo funcional.

Cabe la pregunta, por tanto: ¿Cuál es el efecto de este tipo de ejercicios sobre el metabolismo muscular? Se ha demostrado que este tipo de ejercicios tienen mejor tolerancia para las personas que los ejercicios continuos de tipo aeróbico, generando un estímulo sobre el músculo esquelético que genera una rápida descarga de los combustibles y desarrollando una utilización de los mismos durante gran parte del día, y cuyo metabolismo aumentado y acelerado se puede extender de dos a cinco días.

Con este evidencia se rompería el mito de que deberíamos realizar ejercicio a lo menos tres veces por semana y de forma continua y cambiar la perspectiva hacia ejercicios funcionales de mayor intensidad, con la consecuente reducción del tiempo en pro de una mayor intensidad de trabajo y que puede generar tanto o similares efectos que los ejercicios tradicionales.