Analizar la importancia de lo que el buen y mal trato puede causar en niños de cero a seis años fue el tema que abordó el seminario de Apego de Aula, organizado por el Centro de Atención Psicológica (CAPS) de la Universidad Santo Tomás Los Ángeles.

La iniciativa, desarrollada en el Aula Magna de esta casa de estudios, contó con la presencia del Director del Departamento de Psicología de la Universidad Católica de Temuco, Christian de la Harpe, como relator.

La jornada estuvo orientada a Educadoras y Técnicos de Párvulos, Trabajadores Sociales, Psicólogos y educadores en general, abordando como temáticas en torno al buen trato infantil en el aula y cómo poder potenciarlo en las familias de quienes son atendidos por estos profesionales.

En este contexto, el expositor entregó a los asistentes algunos consejos, tanto para los educadores como para quienes tienen a su cargo a un menor, a fin de “mejorar la lectura sobre las necesidades de los niños, buscar conexiones entre las experiencias de parentalidad que tenemos todos los adultos y de cómo podemos mejorar en nuestro propio desarrollo parental cuando estamos en etapa de crianza”.

En torno a los aspectos que deben ser considerados en torno al buen trato hacia el niño, el profesional sostuvo que será necesario comenzar considerando que los derechos del niño están enmarcados dentro de la Convención de los Derechos Humanos.

En este sentido, expresó que “no es que tengan más derechos que los adultos, sino que tienen los mismos que nosotros. Lo más importante es que los niños en casa, en el colegio y en el jardín infantil sientan que sus derechos son plenamente validados y resguardados y ese es trabajo netamente de los adultos”, expresó De La Harpe.

Ahora, ¿cómo poder demostrar que los niños necesitan, requieren y merecen un buen trato? Cuando hacen o no lo que un adulto desea; según explicó el profesional, esto significa que una persona puede castigar, enojarse o estar en desacuerdo con una conducta del menor, pero eso no necesariamente debe implicar un grito, golpe o cualquier expresión de maltrato que vulnere sus derechos.

A ello agregó que, a veces, “las expectativas de la crianza y de los educadores son demasiado elevadas y, como gran desafío en términos de lo que son sus tareas del desarrollo, los niños tienen que generar un yo individual que los independice, que los haga diferente al adulto en referencia. El que no nos hagan caso o el que no siempre realicen lo que nosotros queremos es parte de lo que tiene que pasar”, expresó el Director del Departamento de Psicología de la Universidad Católica de Temuco.

Lo ideal, sostuvo De La Harpe, es que los adultos acompañen a los pequeños en el proceso de terminar de ser un apéndice de ellos para transformarse en una persona totalmente distinta, diferenciada y que, más que censurar a través del golpe o la amenaza, sea estimulado.

“A veces, no es tan fácil porque tenemos una herencia de cultura que nos dice que tenemos que hacer tales o cuales cosas, pero esa cultura es la que nos tiene con los indicadores de salud infantil más altos”, sostuvo el psicólogo.

 

Indicadores

De La Harpe explicó que Chile está dentro del TOP 10 de los países con más trastornos mentales en adultos y menores. “En casi todos los estudios aparecemos dentro de los países de Latinoamérica más maltratantes de la infancia y, a nivel mundial, generalmente estamos entre los 10 con mayores problemas de salud mental infantil y en adultos. Entonces, algo no estamos haciendo bien”, expresó el experto.

Para dar vuelta esta realidad, el profesional sostuvo que es fundamental que quienes trabajan con niños se abran a este tipo de encuentros y a espacios donde se pueda conversar y discutir respecto a los alcances del buen y mal trato y que los educadores, más tarde, puedan sociabilizar con las familias que atienden.

Asimismo, expresó que la mayor responsabilidad de quienes trabajan y estudian esta materia es la necesidad de capacitar a los padres para que cuenten con más recursos que les permitan enfrentar aquellos momentos de estrés donde el maltrato aparece.

“La investigación o evidencia científica dice que los padres que están más capacitados en leer las necesidades del niño, en capacidades alternativas de buen trato, maltratan menos y tratan mejor. Entonces, podemos decir que somos un país con poco conocimiento sobre el buen y mal trato y eso está de la mano con el ejercicio parental que tenemos”, puntualizó De La Harpe.

En este contexto, sostuvo que la gran misión de los educadores es tener un contacto aún más fluido con los padres, no criticar ni enjuiciarlos porque maltratan, ya que, si un profesor llega desde esta postura, tiene muy pocas posibilidades de éxito.

Así es como, agregó el profesional, es necesario convocarlos desde la comprensión, considerando que éste es un fenómeno que ocurre en el 75% de las familias, por lo que es necesario acompañarlos para que este proceso llegue a buen puerto.

Asimismo, De La Harpe valoró la iniciativa impulsada por Santo Tomás al realizar seminarios al interior de la casa de estudios ya que habla del compromiso de la Institución en trabajar en temas que están en boga, transformándose en un aliado en cuanto a sembrar buen trato en un país donde es impopular hablar de ello.

Por su parte, la Coordinadora del Centro de Atención Psicológica (CAPS) de la Universidad Santo Tomás, Claudia Cores, explicó que este trabajo lo venían desarrollando con los padres. Sin embargo, siempre estuvo la inquietud de hacerlo extensivo a los profesionales que se desempeñaran con preescolares; es decir, con pequeños menores de seis años.

A ello agregó que la idea de realizar esta jornada no sólo era llegar a quienes trabajan en jardines infantiles o colegios, sino que también “comenzaran a tener una nueva concepción del niño y niña, viéndolo como un sujeto que tiene sus propias emociones y necesidades, sus propios intereses, que tiene una subjetividad distinta a la de un adulto y que esa subjetividad igual es importante verla, atenderla y considerarla”.

Además, uno de los objetivos del seminario era poder profundizar el desarrollo y capacidades en estos profesionales en cuanto a la atención de los preescolares, considerando que el tema está muy vigente en la actualidad.

Ello, agregó la Coordinadora del Centro de Atención Psicológica de la USTE, porque las cifras señalan un importante número de menores que están siendo vulnerados permanentemente. Asimismo, añadió que -en términos de Indicadores de Salud Mental en la Infancia- los estudios han revelado una visión bastante triste respecto a la realidad que viven los menores en este ámbito.

En este contexto, Cores explicó que ya existen pequeños con problemáticas de salud mental que, de no ser resultas a tiempo, se transformarán en adultos que presentarán problemas en esta materia y criarán hijos que, de igual forma, presentarán problemas de salud mental.

“Lo mismo ocurre con el tema del maltrato. Son temas que van juntos porque el maltrato infantil o la vulneración de derechos de la infancia tiene que ver con la salud mental; todo niño que es vulnerando en sus derechos desarrolla o tiene una mayor tendencia a desarrollar psicopatologías”, explicó la docente de Santo Tomás.

De la misma forma, sostuvo que los menores entre 0 y seis años son un grupo etario crítico al momento de trabajar y para poder hacerlo hay que considerar también a los adultos que están a cargo de estos niños.

“Ahí existe un foco importante y significativo en donde podemos intervenir y generar cambios para que esta infancia que hoy es pequeñita, cuando sean adultos tengan otra vida, otras herramientas y recursos para vivir y enfrentar su vida”, relató Cores.